Archivo para 27 octubre 2009

Libro electrónico, seguimos profundizando

eBookIEA principios de año en el master sobre la cadena de suministro que estoy cursando, comenzamos un ejercicio de unos cuatro meses de duración que consistía en desarrollar un proyecto de forma virtual, plenamente “online” que se dice. El tema del proyecto había de versar sobre la cadena de suministro y los alumnos del programa de “Supply Chain” – la mayoría “senior” – liderábamos el proceso en el que participaban estudiantes – “junior” – de otros cursos formando un equipo multidisciplinar y que trabajaría sin contacto físico. Nuestro trabajo se centró en las técnicas de desarrollo de nuevos productos aplicando los principios “Lean Six Sigma” y de “Ingeniería Concurrente” y para centrar el estudio y que no se quedase en mero discurso teórico seleccionamos un producto en concreto sobre el que trabajar.

Por aquellas fechas el libro electrónico era de interés, estaba “caliente”, pero no tanto como hoy, que está ardiendo. Arde el libro y arde su industria.

Durante cuatro meses aprendimos y discutimos sobre las características que ha de reunir un libro electrónico para cumplir su función “order qualifiers” y las que harían que fuese comprado “order winners”. Sobre las fases que su industrialización atraviesa, procesos de aprovisionamiento, promoción y venta y lo que es más relevante y de especial interés para un curso sobre “La Cadena de Suministro Extendida”, su imbricación en la industria editorial e impacto.

Si el libro electrónico, entendido tanto como dispositivo físico o lector como contenido, es para mí algo de interés intrínseco, al haber estado durante este tiempo sumergido en sus detalles he seguido de cerca las noticias que nos llegaban al respecto. Me llamó especialmente la atención cuando escuchamos que El corte Inglés a través de su filial Investrónica había realizado su propio libro, el Inves-Book 600, porque cuando planteamos el ejercicio, el único inconveniente que le veíamos era que nos parecía un proyecto más de “Silicon Valley” que de “Tetuan Valley” y resultó que una empresa Española estaba en ese momento realizando el mismo ejercicio, pero “de verdad”. Esto prueba que acertamos con la elección.

En este contexto de ardor editorial, la Fundación Telefónica con su programa Debate y Conocimiento vuelve una vez más a sintonizar en tiempo real con la actualidad tecnológica y  nos brinda la oportunidad de participar mañana de la jornada “e-book. La puerta on line a la cultura impresa“. Cita obligada para quien quiera participar del “ardor editorial” en el que nos encontramos.

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Cochinete de Cucharete – Con cierto Cochino – Concierto Barroco

CochineteDeCucharete“De plata los delgados cuchillos, los finos tenedores; de plata los platos donde un árbol de plata labrada en la concavidad de sus platas recogía el jugo de los asados; de plata los platos … “. El cinco de marzo de 1985 quedaron grabadas en mi memoria las palabras musicales del salmo 81 del Concierto Barroco de Alejo Carpentier. Ese día llegó a mis manos la decimoséptima edición de la novela que devoré como si de sabroso asado cochino se tratase. El relato, la melodía, el sabor, se fue diluyendo en el tiempo de la memoria hasta que el 7 de Octubre de 2009 irrumpió de nuevo con estrépito “…el jugo de los asados; de plata los platos fruteros, de tres bandejas redondas, coronadas por una granada de plata; de plata los jarros de vino amartillados por los trabajadores de la plata; de plata los platos …“. Ese día la magia de Cucharete rescató de mi profundo subconsciente el instinto bacanal barroco de Carpentier porque el milagro sumo del fuego y la carne pronto se repetiría en El Pedrusco de Aldealcorvo en ambiente de cucharas y cucharones, cacillos y paletas, cucharillas y cucharetes ¡Qué comience la función!

Acto primero: La presentación.

De pronto llegó el Maestro y chirriaron las bisagras del portillo del corral y entraron los desolladores cochinos en mano y ahuecando las mesas comenzaron el ritual a luz de vela. El Maestro verduguillo en ristre arremetió en la pitanza con fabuloso ímpetu desencadenando un frenético tajar digno tanto de verse como de oírse y como si piezas de fina venatería fueran, los rosados cochinillos van tomando formas alegóricas, como fantasmas del purgatorio, como bufones sátiros, como diablillos que colocados en cazuelas de barro a semejanza de las cornucopias mitológicas que nunca acababan de llenarse, fijan sus ojos en los que han sido sus ajusticiadores. Y tan bien quedaron preparados los cochinillos que el Maestro se dio a la contemplación sin darse cuenta que el fuego sin esperar más los llamaba, a ellos los cochinos y a los que con sus ojos se los habrían de comer.

Acto segundo: La orgía del fuego.

En el horno de adobes trullados de más de trescientos años las brasas soltaban chispas como coheterías y bengalas de un fuego artificial coronado de girándulas y meteoros. Y a este infierno volcán de encina entraban los cochinillos, en cazuela de barro y con pala de madera, con su sal y en su salsa, al fulgor de fragua llegaban como a horno y purgatorio donde el espíritu que reencarnaban perdonaría las penas que otros en el pasado también gozaron. El chisporroteo aporreaba el ansia de los mozos que, con ansia, aguardaban el fin del asado.

Acto tercero y último: El trinchamiento.

¡A prisa, a prisa, qué ya están los lechones hechos! Gritaba el aprendiz de fogones.

Y, de pronto, apareció de nuevo el Maestro, vestido con delantal, y manifestando una majestuosa economía de gestos propia de cuando había de enfrentarse con tareas de arte mayor; parquedad muy estudiada para hacer resaltar mejor las resueltas y acrobáticas arremetidas que habrían de magnificar su virtuosismo en el arte del despiece y trinchamiento. Metido en lo suyo, en doble papel de impar matarife y cocinero, dio comienzo la ceremonia, más agitada y  ritmada acaso que otras, y se abrieron paso los trinchetes y cuchillo, los tenedores y cucharones, que, de plata, recogían las salsas y jugos del cochinillo. Y en que el trinche terminaba, la juerga se adivinaba al sonar del chorro de vino en jarro de barro.

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Diez conceptos que están cambiando el futuro

BarabasiEnTelefonicaLa verdad que el “tiempo vuela”, ha pasado ya casi un mes desde la conferencia del profesor Barabási en la Fundación Telefónica y no he encontrado hueco para hacer público lo interesante que me pareció (y eso que me perdí el “networking time” tras la conferencia) y resulta que mañana tenemos, dentro del mismo ciclo de conferencias “Debate y Conocimiento“, la intervención del profesor David Weinberger. Desde luego que si no surge causa de fuerza mayor, a tenor de lo que se adivina de la lectura de la entrada de José de la Peña al respecto,  la conferencia de mañana no me la voy a perder.

Cuando se habla de las ventajas de estudiar un MBA o similar en una prestigiosa escuela de negocios, universidad o cualquier otro centro de renombre, se mencionan entre otras el acceso que el programa proporciona a un excelente claustro de profesores, la práctica del método del caso en grupos con los que se termina estableciendo un vínculo más allá de lo académico y profesional y el espectacular aumento que tu red de relaciones personales puede experimentar. Pues bien, el programa de conferencias que la Fundación Telefónica ha organizado también reúne los citados elementos, presencia de eminencias en sus respectivos campos de trabajo, formato “participativo” en el desarrollo de la conferencia y momento de interacción con un gran número de personas con experiencias, áreas de interés y perfiles profesionales bien diferentes de los que nos encontramos cotidianamente. Una experiencia muy enriquecedora, sin duda, de modo que oportunidades como ésta que nos brinda Telefónica no hay que dejarlas escapar, sin duda también.


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