Innovación, fisiología y cambio

Ahora que vuelve a estar de moda la innovación ¡hasta tenemos un ministerio al efecto! me viene a la mente el recuerdo de una conferencia sobre “Inteligencia Artificial” a la que asistí en la Escuela de Telecomunicaciones mientras era estudiante de primer curso. Era la primera vez que escuchaba el término y me sedujo hasta el punto de “distraer” alguna clase (seguro que de álgebra) para atenderla. Recuerdo a uno de los conferenciantes comentar que le parecía curioso que los médicos eran los que más hablaban en sus estudios de tecnología y los ingenieros de fisiología. La disciplina de la inteligencia artificial está profundamente enraizada en el estudio de los organismos biológicos más o menos inteligentes y no solo en teorías cognoscitivas o epistemológicas, de forma tal que algunos derivados, como el estudio de los sensores y de los sentidos artificiales tomaban un cierto protagonismo y la “visión artificial” era uno de ellos. En el terreno de la visión artificial, recuerdo el énfasis del ponente antes citado, comentando que lo que el ojo percibe son las variaciones, los contrastes, mas que los niveles absolutos de luz (luminancia y crominancia), y que por ello detecta muy bien fronteras e irregularidades.

¿Y qué tiene que ver esto con la innovación? Pues, por analogía, de la misma forma que el ojo ve las variaciones, las personas apreciamos las novedades. Hay una cierta base biológica en lo que es la innovación. Las personas, las sociedades, buscamos constantemente lo nuevo, lo diferente, incluso el dolor deja de ser percibido cuando permanece. De ahí que la búsqueda de la innovación no sea la de la mejora y la “eficiencia” de procesos (concepto muy ingenieril) sino la búsqueda de los “cambios satisfactorios” (concepto más biológico).

Lo innovador es lo diferente, lo nuevo y si resulta alguna ventaja en ello, mejor. Prevalece la novedad (enraizada en nuestro ser biológico) sobre la eficiencia, concepto impregnado de subjetivismo. ¿Qué es lo mejor? Lo que para unos es una mejora para otros llega a ser un inconveniente. Por ejemplo, un nuevo postre, más dulce, más sabroso, mejor, por contra alguien diría con más azúcar, menos sano, peor. Imaginemos que vivimos en un mundo donde solamente tuviésemos pantallas digitales y “papel electrónico”. En este entorno, un químico (héroe y loco) descubre un procedimiento para fabricar un soporte para imágenes y textos barato, flexible, duradero, que no requiere energía eléctrica (me estoy refiriendo al papel) y en colaboración con un colega de otra disciplina conciben un mecanismo para agrupar decenas incluso centenares de esas nuevas pantallas ….. me refiero a un libro de papel. En este caso, el libro, el de toda la vida, sería visto como una innovación radical y no por sus características intrínsecas, sino por lo novedoso y el cambio que supone respecto del elemento precedente con el que se compara o percibe. Al igual que la base fisiológica de la visión reside en la aptitud del ojo para detectar diferencias, el cerebro también es receptivo a las diferencia, a los cambios, a las novedades, a las innovaciones.

5 Responses to “Innovación, fisiología y cambio”


  1. 1 corsaria 12 mayo, 2008 a las 6:59 am

    “Lo innovador es lo diferente, lo nuevo y si resulta alguna ventaja en ello, mejor. Prevalece la novedad (enraizada en nuestro ser biológico) sobre la eficiencia, concepto impregnado de subjetivismo.”

    Cierto, y de esto usan y abusan en determinador sectores como el del automóvil. Cada poco tiempo lanzan novedades, rediseños que al final no aportan nada. Sirven para que la gente “sienta” que su recién comprado coche ya es viejo, y vea la falsa necesidad de cambiarlo. Marketing, puro marketing.

    Buenos días.🙂

  2. 2 Senior Manager 12 mayo, 2008 a las 1:02 pm

    Muy buena tu analogía ilustrativa entre las percepciones sensoriales. Sólo una cosa quiero acotar y es que el cerebro muchas veces se deja engañar en relación a las innovaciones cuando en lugar de ellas encontramos una modificación o adición hecha a algo ya existente. De allí que la industria y los medios hayan podido introducir al mercado productos denominados como “innovadores o nuevos” cuando en realidad son un “refrito” de algo que ya existía y que fue modificado o se le realizó alguna adición para darle un aspecto de diferente para que pudiera pasar por nuevo. Mi reflexión es que debemos estar atentos a estos aspectos para no dejarnos engañar en cuestiones de innovación.
    Slts
    SM

  3. 3 Javier 12 mayo, 2008 a las 4:31 pm

    No sabes la razón que tienes, además estamos viviendo una explosión de innovación, pero también de “inteligencia artificial”; la telefonía móvil fue la tecnología estrella de 2007, y apuesto algo a que la IA será la del 2008. Según dicen los entendidos esto se debe a que los algoritmos que se llevan 15 años refinando por fin comienzan a funcionar.
    Saludos,
    Javier

  4. 4 jmsunico 13 mayo, 2008 a las 8:11 am

    Totalmente de acuerdo. Además, hay otros campos que heredan ese enfoque, como la gestión de proyectos con metodologías “ágiles”: Se abandona el modelado global y se apuesta por pequeñas mejoras incrementales que garanticen el tener siempre un prototipo “vivo”. Lo próximo será la gestión empresarial ágil (al tiempo, ya verás como algún Tom Peters o similar acaba acuñando el término, si no lo ha hecho ya). En el fondo es lo de siempre: ningún “ser vivo” puede permitirse estar inoperativo. Por eso, las estrategias tipo “nos hemos quedado obsoletos así que vamos a innovar ahora para ser punteros”, o “ahora que hay crisis vamos a dejar de innovar hasta que dejemos de estar en crisis” (como la mini-twitter-discusión que he tenido hoy) me dan dentera.

    Como veo que te atrae la IA, me permito apuntarte una referencia bibliográfica de orden divulgativo que leí hace un par de años y que me encantó (aunque no me sorprendería que ya haya pasado por tus manos). Se trata de “Being there: Putting brain, body and world together”, de Andy Clark, que explora el concepto de inteligencia artificial distribuida, y que sería más que aplicable al concepto de innovación en colaboración abierta, co-open-innovación o cooinnovación, por usar el término acuñado por nuestro buen amigo Dioni Nespral.

  5. 5 Leo Borj 13 mayo, 2008 a las 9:47 pm

    Corsaria, creo que estás hablando de MODA, término que se me olvidó incluir en el post pero tenía anotado en mi borrador mental, de verdad de la verdadera. Por mantener las analogías orgánicas, se habla de un “colesterol del malo” y un “colesterol del bueno”, pues en márketing pasa lo mismo, le hay de las dos clases, incluso algún político, creo que Anasagasti, utilizaba el término para insultar, “¡Eso es marketing!” decía.

    Senior, Javier, José María, muchas gracias por vuestros comentarios. Efectivamente, hay mucho “refrito” por ahí dándoselas de innovador. A mi me gusta, como dice Fumero, la “innovación radical”, lo otro son sencillamente mejoras, que bienvenidas son, por supuesto. Respecto a la inteligencia artificial, Javier, yo creo que pensar en 2008 es prematuro, si bien los algoritmos, según dices, ya marchan, algo más de potencia de máquina no vendría mal, aunque pensando en la IA en RED que nos apunta José María, quizás la irrupción de la inteligencia artificial en el mundo cotidiano no esté tan lejos.

    Gracias de nuevo a todos por compartir vuestros puntos de vista.


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