Conocí la opinión de Amparo Moraleda sobre el papel de la innovación en la ventaja competitiva de las empresas gracias a un artículo del pasado jueves 8 de Noviembre de 2007 publicado en la edición impresa de EL ECONOMISTA a propósito de su intervención junto con Francisco Román en el “SIMO del Conocimiento“.
La tesis de Moraleda es que “si nos quedamos solamente con la innovación en productos y servicios, éstos son rápidamente replicados por otros, por lo que la clave para la supervivencia empresarial está en un modelo organizativo original que incorpore el talento de los empleados y propicie la interacción entre socios, proveedores y clientes, con la finalidad de mejorar los productos y servicios que se ofrecen“. En un línea parecida, Román indica que la innovación en tecnología no se produce con la fabricación de nuevos inventos sino con la cooperación y con una estrategia compartida, su frase resumen fue “innovamos con nuestros clientes para que ellos puedan innovar con los suyos”.
Encuentro acertadísimas ambas apreciaciones; si pretendemos una ventaja competitiva sostenible, ésta ha de ser dificilmente replicable y a día de hoy, lo que parece ser más costoso de copiar son aquellos elementos que incorporan personas, su talento y las relaciones que se establecen entre ellos. Para ello se necesitan dos elementos clave según la teoría clásica de la ventaja competitiva, tiempo (path dependence) y factores múltiples e indeterminados (ambigüedad causal). En lenguaje 2.0 esto serían Personas y Redes, la nueva ventaja competitiva. En “román paladino”, líderes y contactos, lo de toda la vida.






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